Morosidad, ¿la última gran batalla?


Desde su aplicación el pasado 7 de Julio de 2010, la Ley 15/2010 contra la Morosidad ha sido comparada con la Ley antitabaco, indicando que era una ley que necesitaba su tiempo para que se asentara en la práctica comercial común, al igual que los fumadores deben acostumbrarse a saborear breves cigarros a las puertas de oficinas, bares y restaurantes aguantando estoicamente temperaturas extremas.

Por desgracia, el tiempo parece demostrar que los empedernidos fumadores son mucho más respetuosos con la ley que nuestros denostados, aunque muy extendidos, morosos.

Mientras que existen muy minoritarios, casi anecdóticos, empresarios de la restauración que se presentan como “insumisos” de la ley antitabaco, es mucho más habitual que en el mundo de la empresa se utilicen todo tipo de argumentos para incumplir la Ley contra la Morosidad. Recientemente la Plataforma Multisectorial Contra la Morosidad (PMCM), ha instado a la UE que determine si prevalece la Ley contra la Morosidad de 2010, respecto la Ley de Ordenamiento del Comercio Minorista (LOCORMIN), y que es la que está utilizando la Gran Distribución para eludir el cumplimiento de los plazos de pago actuales.

Por si fuera poco, no parece que la Administración ni pueda, ni esté dispuesta, a hacer frente a los plazos de pago que determina la nueva normativa. Como tantas otras cosas, la crisis está aplazando su puesta en práctica, y es que parece que las arcas de la administración pública están para muy pocas alegrías. Eso sí, la Pyme española sigue haciendo frente a una onerosa carga del IVA de facturas de dudoso cobro.

Por suerte, no todo son malas noticias, y sí que es cierto que no es excepcional ver a grandes empresas que están empezando a pagar a 85 días, y que los plazos de pago establecidos en la Ley 15/2010 se están imponiendo poco a poco en la relación entre las Pymes.

Otro factor para ser optimista, es que ya se han publicado en el BOE los criterios definidos por la ICAC para el cumplimiento del “deber de información” que determina la Ley contra la Morosidad, estableciendo que toda empresa debe incorporar en su Memoria Contable información específica de cómo está pagando a sus proveedores, detallando, entre otra información, el importe de deuda viva con proveedores que a final de ejercicio superaba los plazos máximos de la Ley 15/2010. Desde Telematel, estamos contribuyendo humildemente a la causa con la incorporación en nuestros ERPs Sitelec, Gedilec y Promatel de una nueva consulta que mostrará los datos necesarios para cumplir con el deber de información.

Esperemos que este dato haga salir los colores a más de una empresa, y es que siempre es una buena política saber en qué situación nos encontramos para poder resolver un problema.

Parafraseando a Churchill, en la gran batalla contra la Morosidad no estamos al final, ni tan siquiera al principio de su final, pero sí que parece que estamos al final de su principio.

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Acerca de Xavier Fericle

Director General de Telematel. Licenciado en Económicas y Executive MBA por EAE, acumulo más de 12 años de experiencia en la mejora de los procesos de negocio e implantación de ERPs en Pymes.
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5 respuestas a Morosidad, ¿la última gran batalla?

  1. Desgraciadamente se esta perdiendo una gran oportunidad para el sector, que tiene una de las medias de pago más larga en el tiempo de toda la unión Europea.
    Creo que estamos ante un efecto de insconsciencia en los directivos y propietarios de las empresas que utilizan además el incumplimiento como argumento comercial competitivo.
    Deberemos de crear una corriente de opinión que sea capaz de explicar la necesidad, ya no del cumplimiento de una Ley, sino de la necesidad de ahorro en costes financieros dificiles de asumir a largo plazo y con la situación bancaría actual.

    • Xavier Fericle dijo:

      Completamente de acuerdo, Juan Manuel. Gracias por tu comentario. Aprovecho para lanzar una pregunta:
      ¿Cuántas empresas de este país, viables económicamente, se han ido al traste por soportar condiciones de cobro absolutamente lesivas para su cuenta de explotación? ¿No consideramos que ya es momento de decir basta?

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